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Porqué hablar es clave para aprender un idioma

Aprender un idioma es una experiencia gratificante que conlleva desafíos. Así que… ¿Cuál es el camino más corto y eficaz para lograrlo? Sencillo. Hablar para soltarte. ¿Cómo? ¿Empezar hablando así sin saber? Sí, y lo vas a entender enseguida porque, de hecho, es como aprendiste español de pequeño. Primero hablaste y después escribiste.

1. La comunicación, clave:

Imagina que estás aprendiendo a nadar, de la mano de un buen experto. ¿Comenzarías leyendo un libro sobre natación o saltarías al agua? Lo segundo… ¿Verdad? Pues aprender un idioma no es diferente porque hablar es como el agua en la que nadarías. Entonces… ¿Por qué empezar hablando directamente?

2. Hablar construye confianza.

Igual que cuando aprendes a nadar con un buen instructor, ganas confianza en ti mismo, trabajar en directamente hablar un idioma hará que te sueltes con mucha más rapidez. Al principio puede parecer un poco abrumador, pero cuanto más hables, más cómodo te sentirás y más querrás aprender. Descubrirás que la gente aprecia tus esfuerzos y ganarás la confianza para participar en conversaciones sin miedo.

3. Acostúmbrate a los sonidos.

Hablar es la vía más rápida para hacer el oído a la fonética particular y concreta de cada idioma. Esta es la base correcta para pronunciar correctamente, sin vicios. ¿Cuántas veces no has escuchado a una persona decir la palabra tal como suena en su propio idioma en vez de pronunciarla con la fonética adecuada? Por ejemplo, «please» (por favor en español) se pronuncia «plis». ¿A que alguna vez has escuchado la palabra «leída a la española»?

Por eso, como no queremos que cometas errores…

4. Consejos prácticos para soltarte con un nuevo idioma.

  • Encuentra compañeros de intercambio de idiomas: tanto si tienes ya una base integrada del idioma con el que hacerte entender como si no, para integrar y aprender rápidamente lo ideal es que lo trabajes con personas que dominan tu idioma y el que quieres aprender porque te acelerarán mucho el aprendizaje. Por eso, los compañeros de intercambio de idiomas son una de las mejores opciones para entrenarte. ¡Búscalos por Internet en tu cuidad!
  • Toma clases particulares o usa aplicaciones de aprendizaje de idiomas: se trata de que practiques y hace más quien quiere que quien puede. Por eso, los profesores particulares y estas plataformas ofrecen justo lo que necesitas: ejercicios interactivos para ayudarte a soltarte con la expresión oral.
  • Lee en voz alta: ¡Sí! ¡Lee en voz alta! Escoge un libro o un artículo en el idioma que estés trabajando y léelo en voz alta. Esto te ayudará a practicar la pronunciación, la entonación y, sobre todo, a conseguir darle fluidez a tu discurso para naturalizarlo como si fuera tu propio idioma.
  • Grábate a ti mismo: coge el móvil y grábate. ¡Así de simple! Te ayudará a detectar errores fonéticos que puedes corregir y te permitirá perder al miedo al participar en conversaciones. ¡Nadie nace sabiendo! Escucha las grabaciones para identificar áreas de mejora, forma parte del desarrollo natural de tu habilidad.
  • Habla contigo mismo: ¿A que parece una tontería? ¡Pues no lo es! El diálogo interno que tenemos con nosotros mismos se da en tu idioma nativo, con que… ¿Y si haces lo haces en el idioma que quieras aprender? Incluso puedes hacerlo en el espejo para articular frases completas y soltarte con la expresión fonética. Te ayudará a sentirte más cómodo con el idioma.

5. Transición hacia la escritura

Una vez que te sientas más cómodo hablando y, sobre todo, hayas integrado la fonética del idioma en sí, es hora de incorporar el aspecto escrito del idioma, tal y como lo hiciste con el castellano:

  • Comienza con textos simples: empieza con libros para niños, cuentos cortos o artículos sencillos en el idioma que estás aprendiendo. El cerebro necesita procesar la información paso a paso, no toda de golpe porque se saturaría y se bloquearía. Primero se trata de gatear.
  • Usa tarjetas de memoria: una buena idea es crear tarjetas de memoria con nuevas palabras y frases que hayas aprendido. Es decir, escribe cada palabra en el idioma que estás aprendiendo, por un lado, y la traducción, en el otro. Luego, repásalas regularmente y, casi sin darte cuenta, irás ampliando tu vocabulario antes de lo que crees. Aquí ya estaríamos aprendiendo a caminar.
  • Mantén un diario en el idioma: ¿Y qué tal si en este punto comenzamos a escribir? Un diario sería una buena forma de terminar de integrar y aterrizar el idioma. Lo que sucede cuando escribimos es que primero lo pensamos, después lo procesamos y, a continuación, lo plasmamos en papel. Esto hace que el cerebro trabaje en estos tres niveles, lo que te ayudará a adquirir la destreza deseada con la escritura. ¡Sí! ¡Aquí ya estaríamos empezando a correr!

En suma, adquirir un nuevo idioma es como moverse por el mundo. Primero, de pequeños, aprendemos a gatear; más tarde, comenzamos a caminar. ¡No sin tropezarnos unas cuantas veces! ¡Es normal! Y, una vez que ya sabemos caminar, nos empezamos a atrever a correr. ¡Y nos caeremos más de una vez hasta soltarnos por completo!

Así que permítete ir recorriendo el proceso con naturalidad, como si fuera un juego. Primero aprendemos a hablar, paso a paso, y después a escribir, paso a paso, hasta dominar el idioma por completo. Tanto a nivel fonético como escrito, expandiendo tu vocabulario y comprensión gramatical.

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